En Gran Bretaña, los pequeños ratones de las cosechas son una especie potencialmente en peligro de extinción. Pero, para poder ayudarlos, primero hay que saber dónde se encuentran y lo que hacen. Con esta idea, los conservacionistas han pensado en entrenar un perro detector que les siga la pista a estos evasivos roedores.
Estos ratones viven en los campos de cereales, cañaverales y setos, y su número parece haber disminuido en los últimos 40 años como resultado de los cambios en la agricultura y la forma de gestionar los hábitats. Es uno de los mamíferos más pequeños y escurridizos de Gran Bretaña y encontrar signos de su existencia puede ser muy difícil y llevar mucho tiempo, aparte de que no hay estudios fiables para poder evaluar cómo han disminuido sus poblaciones.
Un innovador proyecto dirigido por la investigadora Emily Howard-Williams en el Moulton College, Northamptonshire, entrenará a Tui, un flat-coated retriever, para detectar el olor de los ratones de las cosechas y conseguir así un sistema de seguimiento eficaz.
A estas alturas ya nadie duda que el olfato canino sea una poderosa y útil herramienta en labores de detección. Y sin duda una nariz canina entrenada será mucho más útil que el ojo humano a la hora de detectar un nido de ratones o cualquier actividad reciente de ratones en una zona, por pequeños y camuflados que estén.
El proyecto está financiado por The People’s Trust for Endangered Species (PTES), quienes ayudarán a entrenar a Tui, permitiéndoles así comprobar si la utilización de perros detectores es la mejor opción para seguir a estas criaturas.


