
La Unidad Canina de detección de cebos envenenados del Servicio Cinológico de la Guardia Civil, junto con el Seprona, inspeccionaron esta mañana el Parque de la Cuña Verde, en la confluencia de las calles Concejal Jiménez Martín y Sepúlveda, tras el aviso de la aparición de posibles cebos con veneno en la zona.
Tras la localización y retirada de varios trozos de comida sospechosos, se procederá a su análisis para determinar si se trata de veneno y proceder en consecuencia.
El hecho de envenenar a un perro o gato, independientemente de quién sea su propietario, es un delito y está castigado con hasta dos años de cárcel. Y es aún más grave en entornos urbanos, ya que supone un riesgo para los seres humanos.
